Al menos cuatro personas murieron, entre ellas un menor de edad, y 29 resultaron heridas tras un masivo ataque con drones ucranianos contra la región sureña de Novorossíisk, en Rusia. El bombardeo se registró durante la madrugada y afectó zonas residenciales e infraestructura civil, según reportes de medios internacionales. Las autoridades locales confirmaron el balance de víctimas mientras los equipos de emergencia trabajaban en la remoción de escombros y la atención de los heridos.
El ataque se inscribe en la escalada de hostilidades entre Moscú y Kiev, que en los últimos meses ha intensificado el uso de drones de largo alcance contra objetivos en territorio ruso. Novorossíisk, ubicada en el mar Negro, es un punto estratégico por albergar instalaciones portuarias y logísticas de relevancia para la economía y la defensa rusas. La región ha sido blanco recurrente de operaciones con aeronaves no tripuladas desde el inicio del conflicto.
Las autoridades rusas denunciaron el hecho como un acto contra la población civil y anunciaron represalias, mientras los servicios de emergencia reportaron daños materiales en viviendas y edificaciones cercanas al puerto. Testigos citados por medios internacionales describieron escenas de caos durante la madrugada, con explosiones que se escucharon en varios sectores de la ciudad. El ataque se produce en un momento de alta tensión diplomática, con negociaciones internacionales estancadas y un frente de combate que permanece activo.
La comunidad internacional observa con preocupación la intensificación de los ataques con drones, que han ampliado el alcance geográfico del conflicto y elevado el riesgo de víctimas civiles. Se espera que organismos multilaterales se pronuncien en las próximas horas sobre la necesidad de proteger a la población y retomar los canales diplomáticos. El impacto humanitario de esta nueva escalada podría agravar la crisis energética y de infraestructura en la región del mar Negro.