Ecuador ha enfrentado 93 grandes desastres naturales en las últimas cuatro décadas, según un análisis reciente del Banco Mundial que advierte sobre la alta exposición del país a diferentes amenazas naturales y climáticas. El informe señala que estos eventos han afectado a más de una quinta parte de la población ecuatoriana, con impactos significativos en la infraestructura y el patrimonio.
La provincia de Imbabura y la región andina en general se encuentran entre las zonas más vulnerables del país debido a su ubicación geográfica, expuesta a erupciones volcánicas, deslizamientos, inundaciones y sismos. El volcán Imbabura y el complejo volcánico de Cotacachi representan riesgos permanentes para las comunidades asentadas en sus faldas, mientras que los fenómenos climáticos extremos afectan cada vez con mayor frecuencia a la agricultura local.
El análisis del Banco Mundial propone cinco decisiones clave para proteger el patrimonio ante una emergencia, entre las que destacan el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, la actualización de los planes de gestión de riesgos, la inversión en infraestructura resiliente, la protección de los bienes culturales y patrimoniales, y la articulación entre los gobiernos locales y nacionales para una respuesta coordinada ante desastres.
Las autoridades de gestión de riesgos de Imbabura han señalado que se encuentran actualizando sus protocolos de emergencia y trabajando en la capacitación de las comunidades. Se espera que las recomendaciones del Banco Mundial sean incorporadas en los planes de desarrollo provincial y cantonal, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de la población y proteger el patrimonio natural y cultural de la región ante futuros eventos adversos.