La petrolera estadounidense Chevron anunció que duplicará su producción de crudo en Venezuela tras la firma de los acuerdos energéticos entre el gobierno de Donald Trump y el régimen de Nicolás Maduro. La compañía invertiría más de 7.000 millones de dólares en los próximos cinco años para alcanzar una producción de 600.000 barriles diarios, según informaron fuentes cercanas a la negociación.

El acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela representa un giro significativo en la política exterior de Washington hacia Caracas, que durante años mantuvo sanciones económicas contra el sector energético venezolano. La empresa italiana Eni también figura entre las compañías que cerraron contratos energéticos en el país sudamericano, en un contexto de creciente interés internacional por las reservas de crudo venezolanas, consideradas entre las más grandes del mundo.

Las partes han presentado el pacto de manera positiva, aunque sus detalles han suscitado polémicas y preocupaciones en distintos sectores. Analistas internacionales advierten que el acuerdo podría consolidar al régimen de Maduro al tiempo que abre el mercado venezolano a las corporaciones estadounidenses, mientras organizaciones de derechos humanos cuestionan que se prioricen los intereses económicos sobre la situación política y social del país caribeño.

El secretario de Energía de Estados Unidos y funcionarios venezolanos han defendido el convenio como un mecanismo para estabilizar los mercados energéticos globales. Sin embargo, Trump ha moderado las expectativas sobre una eventual transición democrática en Venezuela, sugiriendo que el acuerdo responde principalmente a intereses comerciales. Se espera que en los próximos meses se conozcan más detalles sobre la implementación del pacto y su impacto en la producción petrolera regional.