El presidente de Colombia ha dado un giro radical en su política exterior al reconocer en apenas siete días la soberanía marroquí sobre el Sáhara y la israelí sobre los Altos del Golán. Además, ha autorizado operaciones militares estadounidenses en su territorio y ha solicitado ayuda de rescate únicamente a cuatro países afines, según informó El Español.

Este cambio de alianzas se produce en medio de un contexto de crisis interna que ha sacudido al país sudamericano. La decisión de cortejar a Israel, Marruecos y Estados Unidos marca un distanciamiento de las tradicionales posiciones de política exterior colombiana, que históricamente había mantenido una postura más cercana a los países del llamado Sur Global y a las causas palestina y saharaui.

Analistas internacionales han señalado que estas decisiones podrían responder a la búsqueda de nuevos socios estratégicos y apoyo financiero en un momento de debilidad institucional. El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y de la israelí sobre el Golán representa un cambio de 180 grados en la doctrina diplomática colombiana, y ha generado reacciones encontradas tanto dentro como fuera del país.

Se espera que estas decisiones tengan repercusiones en las relaciones de Colombia con otros países de la región y con organismos multilaterales. La comunidad internacional observa con atención los próximos movimientos del gobierno colombiano, mientras que la oposición interna ha cuestionado la falta de debate sobre estos cambios de política exterior de gran calado.