En 1985, el Boeing 747 del vuelo 182 de Air India que había salido de Toronto desapareció de los radares cerca de las costas de Irlanda, matando a 329 personas. El atentado, considerado el peor ataque terrorista en la historia de la aviación civil, ha sido calificado como "el 11 de septiembre canadiense". A pesar de los múltiples juicios y de los numerosos implicados identificados, nunca se logró condenar a los verdaderos planificadores del ataque.

El vuelo 182 de Air India se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad de la aviación civil frente al terrorismo internacional. El atentado, atribuido a grupos separatistas sijes, ocurrió en un contexto de tensiones políticas entre India y Canadá. La tragedia impulsó cambios significativos en los protocolos de seguridad aeroportuaria a nivel mundial y marcó un antes y un después en la forma en que los países abordaban la amenaza terrorista.

La investigación del atentado ha sido una de las más largas y complejas en la historia de la justicia canadiense e india. Aunque se identificó a varios sospechosos y se realizaron múltiples juicios, la falta de pruebas concluyentes y las fallas en la cadena de custodia de la evidencia impidieron que se dictaran condenas contra los principales responsables. Familiares de las víctimas han denunciado durante décadas la falta de justicia y han exigido una nueva investigación.

Cuatro décadas después, el caso sigue abierto y las familias de las víctimas continúan buscando respuestas. Se han presentado nuevas peticiones para reabrir la investigación con base en documentos desclasificados y testimonios de testigos que no fueron considerados en su momento. El atentado del vuelo 182 de Air India permanece como un recordatorio de las consecuencias del terrorismo y de los desafíos de la justicia internacional para procesar crímenes de esta magnitud.