El atletismo mundial ha iniciado un movimiento para quitar el foco del morbo y la sexualización de las atletas en las transmisiones deportivas, según denuncias de deportistas que señalan que "las cámaras muestran repeticiones súper lentas en posiciones poco dignas". La atleta Fatima Diamé relató que hace unos años se vio obligada a cerrar su cuenta de Instagram, asqueada por el acoso.

La problemática afecta a deportistas de todo el mundo, incluida América Latina, donde el atletismo femenino ha crecido significativamente en las últimas décadas. Las atletas han denunciado que las cámaras de televisión se centran en sus cuerpos en lugar de sus logros deportivos, una situación que consideran una forma de violencia simbólica.

Diamé, quien compite en pruebas de velocidad, explicó que no era la primera vez que sufría este tipo de situaciones, y que la decisión de cerrar sus redes sociales fue una medida radical para protegerse. Diversas federaciones deportivas y organismos internacionales han comenzado a revisar los códigos de conducta para las transmisiones y la cobertura mediática de las competencias.

El debate ha cobrado fuerza en el contexto de los grandes eventos atléticos internacionales, donde la cobertura televisiva tiene un alcance masivo. Se espera que las nuevas directrices promuevan un tratamiento más respetuoso y profesional de las atletas, y que sirvan de ejemplo para otras disciplinas deportivas en todo el mundo.