El incendio forestal que azotó la zona de Cotacachi, en la provincia de Imbabura, dejó secuelas profundas en el ecosistema local que tardarán años en sanar. Tras seis días de intensa labor, guardaparques, alrededor de 300 comuneros de Cuicocha, Morochos e Italquí, bomberos de Cotacachi y brigadas de Otavalo, Antonio Ante, Pedro Moncayo y Ambato lograron controlar las llamas. También participaron integrantes de la Brigada Amazonas de Atuntaqui del Ejército y personal de la Escuela de Formación de la Policía Nacional de San Pablo.

La reserva ecológica de Cotacachi-Cayapas es uno de los pulmones naturales más importantes de la Sierra norte ecuatoriana. Alberga especies endémicas de flora y fauna, muchas de ellas en peligro de extinción. El fuego, que se extendió por varios días, afectó bosques primarios y secundarios, así como páramos de gran valor ecológico que regulan el agua que abastece a las comunidades de la zona.

Las autoridades estiman que la recuperación de la vegetación nativa tomará entre cinco y diez años en las áreas menos afectadas. En las zonas más dañadas, el proceso podría extenderse por décadas. Los guardaparques han iniciado un monitoreo de las especies afectadas, mientras que los comuneros locales han manifestado su compromiso con la reforestación. La Secretaría de Gestión de Riesgos coordinó las labores de control y ahora evalúa los daños ambientales.

El siguiente paso será la elaboración de un plan de restauración ecológica que involucre a las comunidades y a las instituciones públicas. Expertos ambientales advierten que la prevención de nuevos incendios será clave, especialmente en temporadas secas. La comunidad científica y las organizaciones locales esperan que este episodio impulse políticas más estrictas de protección de los ecosistemas andinos de Imbabura.