El papa León XIV cuestionó el laicismo francés, alertó sobre la "muerte programada" y dejó una alusión velada al presidente estadounidense Donald Trump durante la jornada inaugural de su viaje de cuatro días a Francia. El pontífice desarrolló una intensa agenda que incluyó visitas a Notre Dame y a la UNESCO, en un recorrido que combinó mensajes religiosos, culturales y políticos.
La visita papal a Francia tiene un peso simbólico particular, ya que el país europeo mantiene una estricta separación entre el Estado y la Iglesia, principio conocido como laicismo. El debate sobre el rol de la religión en la sociedad francesa ha sido recurrente en las últimas décadas, y las palabras del pontífice reavivaron la discusión sobre los límites de esa separación y el espacio de las confesiones religiosas en el espacio público.
En sus intervenciones, León XIV abordó temas de bioética y advirtió sobre los riesgos de lo que denominó la "muerte programada", en referencia a los debates sobre eutanasia y cuidados paliativos que se desarrollan en varios países europeos. También hizo una alusión indirecta a Trump, en un contexto internacional de tensiones comerciales y políticas migratorias. La agenda incluyó encuentros con autoridades francesas y con representantes de organismos multilaterales en la UNESCO.
El viaje papal busca reforzar el mensaje de la Iglesia sobre la dignidad humana y el diálogo interreligioso en un momento de fragmentación política global. Se espera que en los próximos días el pontífice continúe con actividades en otras ciudades francesas, donde podría profundizar en temas como la paz, la migración y el cuidado del medio ambiente. Las reacciones a sus declaraciones se han multiplicado tanto en el ámbito político como en el religioso.