El precio internacional del crudo registró un fuerte incremento luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara la propuesta de tregua presentada por Irán en el marco de la Asamblea General de la ONU. El plan iraní contemplaba detener las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una parte considerable del petróleo que se comercia a nivel mundial. El rechazo de Washington desató de inmediato una reacción alcista en los mercados energéticos.

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles de la geopolítica energética global: por sus aguas transitan diariamente millones de barriles de crudo con destino a Asia, Europa y América. Cualquier amenaza a la libre navegación en esa zona eleva las primas de riesgo y presiona al alza los precios. Para Ecuador, país exportador de petróleo, un escenario de precios altos representa un alivio fiscal, aunque también encarece las importaciones de combustibles derivados.

La oferta iraní, según reportes internacionales, buscaba desescalar un conflicto que ha mantenido en vilo a los mercados durante semanas. Trump habría considerado insuficientes las garantías ofrecidas por Teherán. Los operadores reaccionaron con compras de pánico y los contratos de referencia del crudo subieron con fuerza, mientras analistas advierten que la volatilidad podría mantenerse si no se alcanza un entendimiento diplomático en el corto plazo.

El impacto se sentirá en los precios de los combustibles, el transporte y la inflación a nivel global. Para economías dolarizadas como la ecuatoriana, el efecto es doble: mayores ingresos por exportaciones petroleras, pero también costos más altos en la importación de derivados. Los mercados seguirán atentos a las próximas señales diplomáticas entre Washington y Teherán.