El Gobierno de Ecuador declaró estado de excepción por grave conmoción interna en ocho provincias del país mediante el decreto 498, firmado en las últimas horas. La medida abarca a El Oro, Esmeraldas, Guayas, Los Ríos, Manabí, Pichincha, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas, además de los cantones Camilo Ponce Enríquez (Azuay) y Las Naves (Bolívar). La decisión busca reforzar el control territorial y contener los hechos de violencia que afectan a esas jurisdicciones.
La declaratoria se produce en un contexto de creciente preocupación por la seguridad ciudadana en Ecuador, donde las autoridades han atribuido buena parte de la violencia a disputas entre bandas vinculadas al narcotráfico. El estado de excepción es una herramienta constitucional que permite movilizar de forma extraordinaria a la fuerza pública y restringir ciertos derechos, y su aplicación suele concentrarse en las provincias con mayores índices de criminalidad del país.
Con el decreto vigente, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional podrán desplegar operativos conjuntos, realizar controles en vías y zonas críticas y ejecutar allanamientos bajo el marco legal excepcional. Las provincias incluidas concentran algunos de los puertos y corredores logísticos más importantes del país, lo que las convierte en puntos estratégicos tanto para el comercio como para las economías ilegales. La medida también contempla coordinación con gobiernos locales y autoridades judiciales.
El impacto del estado de excepción será evaluado en los próximos días según la evolución de los indicadores de seguridad. Analistas advierten que la efectividad de este tipo de medidas depende de su continuidad y de la capacidad operativa de las fuerzas del orden, mientras la ciudadanía espera resultados concretos en la reducción de la violencia. Se prevé que el Ejecutivo informe periódicamente sobre los operativos ejecutados y sus resultados.