Ivonne Baki, diplomática ecuatoriana nacida en Guayaquil en una familia de origen libanés, busca liderar la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en un contexto donde mantiene una cercana relación personal y política con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Su candidatura representa un hito para Ecuador en el escenario diplomático internacional.
Baki cuenta con una extensa trayectoria en la diplomacia ecuatoriana, habiendo ocupado cargos como embajadora y ministra en diferentes gobiernos. Su perfil conciliador y sus conexiones internacionales la posicionan como una figura capaz de mediar en los complejos equilibrios geopolíticos actuales, aunque su cercanía con Trump genera opiniones divididas.
La candidatura de Baki a la secretaría general de la ONU se produce en un momento de tensiones globales, con conflictos armados activos y una creciente polarización entre las grandes potencias. Analistas señalan que su experiencia en negociaciones multilaterales y su origen latinoamericano podrían ser activos importantes para el organismo internacional.
Si Baki lograra la designación, sería la primera ecuatoriana en liderar la ONU, un logro de gran significado para el país. La decisión final dependerá de las negociaciones entre los estados miembros del Consejo de Seguridad y la Asamblea General en los próximos meses.