La motocicleta dejó de estar asociada principalmente al ocio y se consolidó como una herramienta de movilidad para el trabajo, la educación y las actividades cotidianas en el Ecuador. En 2025, el mercado nacional registró la comercialización de 275.011 unidades, un crecimiento del 25,4 % frente al año anterior, de acuerdo con cifras del sector difundidas por medios especializados. El fenómeno se observa con especial fuerza en ciudades intermedias y zonas rurales, donde el transporte público es limitado.

El encarecimiento del transporte, la dispersión de los lugares de trabajo y la necesidad de movilidad flexible explican en parte el auge. Para muchas familias ecuatorianas, la moto representa una inversión accesible frente al automóvil y una alternativa para generar ingresos mediante servicios de entrega y transporte. En provincias como Imbabura, el parque motociclista creció de forma visible en los últimos años.

Los concesionarios y distribuidores reportaron un aumento sostenido de la demanda, impulsado también por planes de financiamiento y facilidades de pago. Sin embargo, el crecimiento trajo consigo desafíos en materia de seguridad vial: los motociclistas figuran entre los grupos más vulnerables en siniestros de tránsito. Gremios del sector pidieron reforzar la capacitación, el uso obligatorio del casco y los controles técnicos.

Hacia adelante, se espera que la tendencia se mantenga y que el mercado incorpore modelos eléctricos y de mayor eficiencia. Las autoridades de tránsito anunciaron campañas de concienciación para reducir la siniestralidad. El reto será equilibrar el acceso a una movilidad más barata con condiciones adecuadas de seguridad para los usuarios.