El precio del petróleo se mantiene cerca de los 95 dólares por barril, un nivel que presiona la economía global y genera incertidumbre en los mercados financieros internacionales. La escalada del conflicto en el estrecho de Ormuz y la respuesta militar de Irán contra bases en el Golfo han disparado la volatilidad del crudo, afectando directamente a los países importadores de energía.
Para Ecuador, que mantiene una economía dolarizada y depende de las exportaciones petroleras como una de sus principales fuentes de ingresos fiscales, la evolución del precio del crudo tiene un impacto directo en el presupuesto general del Estado. Un barril por encima de los 90 dólares representa un escenario favorable para las finanzas públicas ecuatorianas, aunque también eleva el costo de los combustibles importados y presiona la inflación interna.
Los mercados bursátiles europeos han reflejado esta incertidumbre: el Ibex 35 de la Bolsa de Madrid abrió la sesión con una caída del 0,17%, situándose en los 19.790 puntos. Analistas económicos advierten que si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, el precio del barril podría superar la barrera de los 100 dólares, lo que tendría consecuencias inflacionarias a nivel mundial y afectaría la recuperación económica de las naciones emergentes.
Los organismos multilaterales y los bancos centrales observan con atención la evolución de los precios energéticos. Para Ecuador, la coyuntura representa una oportunidad para fortalecer sus ingresos por exportación, pero también un desafío para controlar los precios internos de los combustibles y mantener la estabilidad económica en un año preelectoral marcado por los comicios de 2027.