El expresidente Rafael Correa se pronunció sobre la detención y deportación de su excolaborador José Serrano, exministro del Interior, y aseguró que "lo más probable es que a Serrano lo mantengan vivo, pero enterrado en vida, para quebrarlo y utilizarlo como testigo falso contra nosotros". Las declaraciones fueron difundidas a través de medios afines al correísmo.

Correa, quien reside en Bélgica desde 2017 y mantiene una condena en Ecuador por el caso Sobornos, sostiene que los procesos judiciales en su contra y contra sus exfuncionarios responden a una persecución política. La detención de Serrano, vinculado al asesinato de Fernando Villavicencio, ha reavivado el debate sobre la independencia judicial en el país andino.

El exmandatario afirmó que los "delitos" que se imputan a su exministro habrían sido fabricados por el aparato judicial actual. Estas declaraciones se producen en un contexto de alta tensión política, donde la Fiscalía General del Estado avanza en la investigación del magnicidio de Villavicencio, ocurrido en agosto de 2023 durante la campaña electoral presidencial.

Se espera que el caso Serrano marque la agenda política de las próximas semanas en Ecuador, con posibles repercusiones en el escenario electoral de 2027. Analistas consideran que el proceso podría profundizar la polarización entre el correísmo y el oficialismo, mientras la ciudadanía observa con atención el desarrollo de las investigaciones judiciales.