La economista y exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, lideró la tercera votación informal para elegir al próximo secretario general de la ONU, superando por apenas un voto a la exministra de Relaciones Exteriores de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett. La ronda, celebrada en Nueva York, dejó un "mal día" para el candidato Rafael Grossi y evidenció la falta de consenso entre los miembros del Consejo de Seguridad. Aún no hay una candidatura que reúna el respaldo necesario para ser recomendada a la Asamblea General.

El proceso de sucesión del actual secretario general, António Guterres, avanza en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, guerras activas y una creciente fragmentación entre potencias. América Latina ha impulsado con fuerza la candidatura de Grynspan, una figura con amplia trayectoria en organismos multilaterales, lo que representa una oportunidad histórica para que la región vuelva a ocupar la máxima posición de Naciones Unidas.

Las votaciones informales, conocidas como "straw polls", permiten a los miembros del Consejo medir el nivel de apoyo y de rechazo de cada candidato antes de una decisión formal. En esta tercera ronda, Grynspan quedó primera, pero todavía mantiene un nivel de rechazo considerable, lo que anticipa nuevas negociaciones y posibles retiros de candidaturas. Rodrigues-Birkett se mantiene como una alternativa competitiva, mientras que el desempeño de Grossi complica sus aspiraciones.

La elección del próximo secretario general se definirá en las próximas semanas, en medio de presiones diplomáticas y de un escenario global que exige liderazgos capaces de mediar en conflictos y de impulsar la cooperación climática y financiera. Para América Latina, el desenlace tendrá un peso simbólico y político relevante, especialmente si la región logra colocar a una de sus representantes al frente de la organización.