Este 11 de septiembre se cumplen 25 años de los atentados terroristas más graves de la historia contra Estados Unidos, perpetrados en 2001 por 19 terroristas de Al-Qaeda liderados por Osama bin Laden. Aquella mañana, los atacantes secuestraron cuatro aviones comerciales y los estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, mientras un cuarto aparato cayó en Pensilvania tras la resistencia de los pasajeros. Los ataques dejaron casi 3.000 muertos y transformaron la política global de seguridad.
El impacto de los atentados redefinió las relaciones internacionales y dio inicio a la llamada “guerra contra el terrorismo”, que derivó en las invasiones de Afganistán e Irak. Estados Unidos reforzó sus mecanismos de seguridad interna con la creación del Departamento de Seguridad Nacional y la aprobación de leyes que ampliaron la vigilancia. En Ecuador y América Latina, los atentados también marcaron la agenda política y las políticas migratorias de la región.
Las conmemoraciones de este aniversario incluyen ceremonias en el Memorial del 11-S en Nueva York, donde se leen los nombres de las víctimas, y actos en el Pentágono y en Shanksville, Pensilvania. Los familiares de las víctimas han expresado que, 25 años después, las heridas siguen abiertas y reclaman que la memoria se mantenga viva. Diversos medios internacionales han publicado reportajes especiales sobre las consecuencias del ataque en la geopolítica actual.
El aniversario llega en un contexto global de tensiones crecientes y nuevos desafíos de seguridad, desde el terrorismo hasta los ciberataques. Los analistas señalan que el legado del 11-S sigue presente en las políticas de defensa y en la vigilancia masiva que se normalizó tras los ataques. Las ceremonias de este año buscan honrar a las víctimas y reflexionar sobre el mundo que surgió después de aquel día.