Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes buena parte de Colombia, con epicentro en el departamento del Chocó, y sus ondas sísmicas se sintieron con fuerza en Ecuador, tanto en las provincias fronterizas como en Quito. El sismo dejó al menos 132 muertos y más de 570 heridos en el país vecino, según el último balance oficial, mientras las autoridades ecuatorianas activaron protocolos de emergencia para evaluar posibles daños.

Ecuador comparte una extensa frontera terrestre con Colombia, y la cercanía geográfica con la zona del epicentro en el Chocó hizo que el movimiento telúrico se percibiera en ciudades como Ibarra, Tulcán y Quito. En la capital ecuatoriana, varios edificios fueron evacuados de manera preventiva y se reportaron escenas de pánico en zonas altas, aunque hasta el momento no se han registrado víctimas ni daños materiales significativos en territorio ecuatoriano.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, declaró emergencia nacional para trasladar recursos con mayor agilidad a las zonas afectadas, que incluyen Cali, Manizales, Pereira y Quibdó. La sismóloga Viviana Dionisio, consultada por EFE, explicó que el terremoto tiene un origen tectónico distinto al de los sismos recientes en Venezuela, pese a que ambos alcanzaron magnitudes similares. Se han registrado al menos 47 réplicas desde el inicio del sismo, lo que mantiene en alerta a toda la región andina.

Para Ecuador, este evento sísmico representa un recordatorio de su propia vulnerabilidad geológica, tras el devastador terremoto de 2016 en Pedernales que dejó más de 600 fallecidos. Las autoridades ecuatorianas mantienen monitoreo permanente de la actividad sísmica y recomiendan a la población revisar sus planes de emergencia familiar, mientras la Secretaría de Gestión de Riesgos evalúa la situación en las provincias fronterizas.