A un año del inicio del paro que paralizó Imbabura durante 31 días, las huellas de aquella crisis todavía permanecen en la provincia. La movilización comenzó el 22 de septiembre de 2025, en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel, y rápidamente convirtió a Otavalo y otros sectores de Imbabura en el epicentro de una protesta que se extendió por el país. El saldo dejó muertes, pérdidas económicas cuantiosas y una provincia marcada por la confrontación social.

El estallido social de 2025 fue uno de los más intensos de la historia reciente de Ecuador y colocó a la provincia andina en el centro del conflicto. Los bloqueos de vías afectaron el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicinas, mientras la actividad comercial, turística y agrícola se detenía casi por completo. Para miles de familias imbabureñas, el impacto económico de esas semanas todavía no ha sido compensado.

Según el recuento difundido por Hoy en Imbabura, la paralización dejó pérdidas millonarias en los sectores productivos, además de un tejido social fracturado por los enfrentamientos y las detenciones. Comerciantes, transportistas y pequeños productores fueron los más golpeados, y muchos aún no logran recuperar los niveles de venta previos a la protesta. Las organizaciones sociales, por su parte, mantienen sus demandas sobre el costo de los combustibles y las políticas económicas del gobierno.

El aniversario reabre el debate sobre la capacidad del Estado para gestionar conflictos sociales sin recurrir a la confrontación y sobre las medidas de reparación pendientes para las zonas más afectadas. Líderes locales insisten en que la provincia necesita inversión, apoyo crediticio y políticas diferenciadas para reactivar su economía. La memoria del paro sigue presente en Imbabura, y su desenlace marcará la relación entre el gobierno y las organizaciones sociales en los próximos meses.