Amazon proyecta construir en el condado de Pecos, Texas, un centro de datos alimentado por una planta de gas natural que podría liberar hasta 33 millones de toneladas de CO2 al año, según revelaron informes recientes. De concretarse, la instalación se convertiría en la mayor fuente de contaminación climática de Estados Unidos.
El proyecto refleja el creciente consumo energético de la industria tecnológica, impulsado por la expansión de la inteligencia artificial y los servicios en la nube. Los centros de datos requieren enormes cantidades de electricidad para operar servidores y sistemas de refrigeración, lo que ha llevado a las grandes tecnológicas a buscar fuentes de energía cada vez más intensivas.
La planta de gas natural propuesta por Amazon contradiría los compromisos climáticos de la compañía, que ha anunciado metas de neutralidad de carbono para las próximas décadas. Organizaciones ambientalistas han criticado el proyecto y exigen que la empresa opte por fuentes de energía renovable para alimentar sus infraestructuras digitales.
El caso de Texas podría sentar un precedente para la industria tecnológica global. Se espera que las autoridades locales y federales evalúen el impacto ambiental del proyecto en las próximas semanas, mientras crece la presión de la sociedad civil y los grupos ecologistas para que Amazon revise sus planes y priorice la sostenibilidad en su expansión.