La multinacional alemana Bosch ha comenzado a probar en China sistemas de conducción autónoma de nivel 3 capaces de controlar el vehículo en autopistas y vías rápidas a velocidades de hasta 120 km/h, sin necesidad de supervisión constante por parte del conductor. Se trata de uno de los ensayos más avanzados de la industria automotriz a nivel mundial.

La conducción autónoma de nivel 3 permite que el vehículo asuma el control total en condiciones específicas, aunque el conductor debe estar disponible para retomar el mando cuando el sistema lo solicite. Esta tecnología representa un paso intermedio hacia la autonomía total y tiene implicaciones directas en la seguridad vial, la eficiencia energética y la movilidad urbana en todo el mundo.

Las pruebas de Bosch se realizan en carreteras de China, país que se ha convertido en el principal laboratorio mundial para el desarrollo de vehículos autónomos gracias a su marco regulatorio favorable y a la rápida adopción de tecnologías de conectividad. La compañía alemana compite en este terreno con gigantes tecnológicos como Waymo, Tesla y fabricantes chinos como BYD y Xiaomi.

Se espera que los resultados de estas pruebas permitan a Bosch acelerar el despliegue comercial de sus sistemas de conducción autónoma en los próximos años, inicialmente en mercados asiáticos y europeos. Para América Latina, la llegada de esta tecnología podría darse en una segunda fase, dependiendo de las condiciones de infraestructura vial y de los marcos regulatorios que cada país adopte en materia de vehículos autónomos.