China planea resucitar una tecnología que se creía legendaria: el sismógrafo de los "ocho dragones" diseñado por el erudito Zhang Heng durante la dinastía Han del Este, hace casi dos mil años. El dispositivo, llamado Houfeng Didong Yi, podía detectar terremotos lejanos e indicar su dirección.
Este proyecto combina la arqueología con la ingeniería moderna, ya que los científicos chinos buscan reconstruir el antiguo instrumento incorporando sensores y tecnología contemporánea. Para países como Ecuador, ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico y con alta actividad sísmica, los avances en detección temprana de terremotos son de gran relevancia.
El sismógrafo original funcionaba mediante un mecanismo de péndulo que activaba las mandíbulas de ocho dragones de bronce, cada uno apuntando a una dirección cardinal. Cuando ocurría un terremoto, la esfera que sostenía el dragón caía en la boca de un sapo ubicado debajo, señalando la dirección del sismo.
Los investigadores esperan que la versión moderna de este dispositivo pueda complementar los sistemas de alerta sísmica existentes, mejorando la capacidad de respuesta ante terremotos. Este proyecto también busca revalorizar el conocimiento científico ancestral chino y su aplicación en la prevención de desastres naturales en la región.