Detrás de servicios digitales que van desde la medicina de precisión hasta las videollamadas cotidianas existe una infraestructura física que opera sin interrupciones los 365 días del año. Así lo explicó Manuel Fernández, director de operaciones de un centro de datos, quien afirmó que “detrás de internet hay una infraestructura real impulsada por personas”. El equipo técnico garantiza la continuidad de servicios de los que depende buena parte de la sociedad actual.
Los centros de datos se convirtieron en la columna vertebral de la economía digital: alojan servidores, sistemas de almacenamiento y redes que soportan banca, comercio electrónico, educación y comunicaciones. En América Latina, la demanda de capacidad de cómputo creció con la migración a la nube y la expansión de la inteligencia artificial. Ecuador avanza en la instalación de infraestructura propia para reducir la dependencia de servidores extranjeros.
Según el directivo, el trabajo en estas instalaciones exige monitoreo permanente, mantenimiento preventivo y protocolos estrictos de seguridad y eficiencia energética. Los equipos técnicos atienden alertas, reemplazan componentes y controlan temperatura y consumo eléctrico para evitar caídas de servicio. La creciente demanda de inteligencia artificial elevó la presión sobre la capacidad de cómputo y el consumo energético de estas instalaciones.
El desafío para la región será ampliar la infraestructura digital con criterios de sostenibilidad y formar talento técnico especializado. La conectividad y la soberanía de datos se perfilan como temas estratégicos para los próximos años. Los especialistas insisten en que la transformación digital no depende solo de software, sino de personas y equipos que la sostienen.