El aquatrekking se ha convertido en una de las actividades turísticas y deportivas de mayor crecimiento en la región andina, combinando senderismo con progresión por el agua en ambientes naturales como lagunas, cascadas y arroyos. La práctica, que llegó desde Europa, está ganando adeptos en países como Ecuador, Perú y Colombia, donde la geografía ofrece condiciones ideales para su desarrollo.
Esta disciplina consiste en recorrer ríos y cuerpos de agua a pie, equipados con trajes de neopreno, cascos y calzado especializado, mientras se avanza contra o a favor de la corriente. A diferencia de otros deportes de aventura, el aquatrekking no requiere experiencia previa ni gran condición física, lo que lo hace accesible para personas de todas las edades. Su popularidad ha crecido exponencialmente en los últimos dos años.
Los expertos destacan sus múltiples beneficios: mejora la resistencia cardiovascular, fortalece la musculatura de piernas y core, y reduce significativamente los niveles de estrés. "El contacto con el agua y la naturaleza genera un efecto terapéutico comprobado", señalan especialistas en salud y bienestar. En Ecuador, varias operadoras turísticas ya ofrecen rutas de aquatrekking en provincias como Imbabura, Pichincha y Napo, aprovechando la riqueza hídrica del país.
La tendencia se alinea con el creciente interés global por el turismo de naturaleza y las actividades al aire libre post-pandemia. Se espera que en los próximos años el aquatrekking se consolide como una oferta turística formal en la región, generando empleo y dinamizando las economías locales de las comunidades cercanas a los atractivos naturales.