El historiador ecuatoriano Enrique Ayala Mora sostiene en su folleto “Atahualpa el Inca que nació en Caranqui” que el último soberano inca aprendió a hablar castellano y fue bautizado durante el tiempo que permaneció cautivo de los españoles. Según la publicación, tras ser detenido en Cajamarca el 16 de noviembre de 1532, Atahualpa mantuvo una vida de esplendor, con servidores y concubinas, hasta que adoptó la lengua de sus captores. La revelación reaviva el interés por uno de los episodios más estudiados de la conquista.
La tesis de Ayala Mora resulta relevante para Imbabura porque vincula el origen del inca con Caranqui, territorio que corresponde a la actual zona de Ibarra y sus alrededores. Durante décadas, la historiografía tradicional ubicó el nacimiento de Atahualpa en el Cusco, pero investigaciones como la del historiador ecuatoriano refuerzan la hipótesis de un origen norteño. El debate sobre el lugar de nacimiento del inca tiene un fuerte componente identitario para las comunidades andinas del norte del Ecuador.
El folleto describe que, pese a su condición de prisionero, Atahualpa conservó privilegios y una corte a su servicio, lo que le permitió interactuar de forma directa con los españoles y aprender su idioma. Ese contacto habría facilitado las negociaciones para el pago del rescate, uno de los episodios más conocidos de la conquista, en el que el inca ofreció llenar de oro y plata una habitación a cambio de su libertad. La publicación de Ayala Mora aporta detalles sobre la vida cotidiana del cautiverio y sobre la capacidad de adaptación del gobernante andino.
La difusión de estas investigaciones contribuye a mantener vivo el debate histórico y a promover una lectura más compleja de la conquista y de sus protagonistas. Para Imbabura, el vínculo con Atahualpa representa un elemento central de su patrimonio cultural y de su narrativa identitaria. Se espera que el folleto del historiador motive nuevas investigaciones y actividades académicas en la región.