Las empresas ecuatorianas registraron en 2024 un promedio de 34.569 dólares en pérdidas por siniestros, de acuerdo con la Encuesta Estructural Empresarial (ENESEM) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). El dato, correspondiente al último periodo disponible de esa medición, evidencia el impacto que un imprevisto puede generar en las finanzas de los negocios. La cifra abarca eventos como incendios, robos, fallas operativas y desastres naturales.

Para un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por micro, pequeñas y medianas empresas, un golpe de esa magnitud puede significar la diferencia entre continuar operando o cerrar. En Ecuador, donde una parte importante de las compañías opera con márgenes ajustados y escaso acceso a crédito, la ausencia de coberturas adecuadas deja a los negocios expuestos a pérdidas difíciles de recuperar. La encuesta del INEC se ha convertido en una referencia para dimensionar ese riesgo.

Analistas del sector asegurador señalan que la cultura de prevención y contratación de pólizas sigue siendo limitada entre los emprendimientos ecuatorianos, que suelen priorizar la inversión en inventario o personal antes que en protección. Las pólizas de multirriesgo, que cubren varios tipos de siniestros en una sola contratación, son una alternativa frecuente para las pymes. Los expertos recomiendan evaluar la exposición específica de cada actividad, desde bodegas hasta locales comerciales y talleres.

El desafío para el sector productivo es incorporar la gestión de riesgos como parte de la planificación financiera cotidiana. Las cámaras de comercio y gremios empresariales impulsan capacitaciones para que los negocios identifiquen vulnerabilidades y diseñen planes de contingencia. Contar con respaldo ante un siniestro no solo protege el patrimonio, sino también el empleo y la continuidad de la actividad económica local.