El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, presentó su visión sobre el futuro de la inteligencia artificial, asegurando que cada persona contará con un agente personal "excepcionalmente capaz" que entenderá sus objetivos, intereses y todo lo que le importa. El planteamiento fue expuesto durante una intervención pública en la que el empresario defendió el desarrollo de sistemas abiertos frente al hermetismo de sus competidores. La declaración reaviva el debate global sobre el rumbo de la IA.

Meta ha apostado por modelos de código abierto como parte de su estrategia para competir con otras grandes tecnológicas que mantienen sus sistemas cerrados. La compañía sostiene que la apertura acelera la innovación y permite que más desarrolladores, incluidos los de América Latina, construyan aplicaciones locales. Para Ecuador, donde la digitalización avanza de forma desigual, este enfoque podría facilitar el acceso a herramientas adaptadas al idioma y a las necesidades regionales.

Zuckerberg describió un escenario en el que la superinteligencia será individual y no centralizada, con asistentes capaces de gestionar tareas cotidianas, aprender de cada usuario y anticipar sus necesidades. El CEO de Meta insistió en que la clave estará en la personalización y en la confianza del usuario, aunque no detalló plazos concretos para la llegada masiva de estos agentes. Sus declaraciones contrastan con las advertencias de otros expertos sobre los riesgos de la tecnología.

El debate sobre la IA también incluye voces críticas: el científico Geoffrey Hinton, considerado uno de los "padrinos" de esta tecnología, ha advertido que existe entre un 10 % y un 20 % de posibilidades de que provoque la extinción de la humanidad. Mientras las empresas aceleran sus inversiones, gobiernos y organismos internacionales discuten marcos regulatorios. La forma en que se resuelva ese equilibrio definirá el impacto de la IA en la economía y la sociedad de la próxima década.